| La fatiga crónica es una dolencia frecuente en
nuestra sociedad occidental que junto con la fibromialgia
y el dolor articular crónico son patologías
de difícil solución y ante las que los especialistas
muestran su impotencia para combatirlas.
Se trata de pacientes que, desde hace años, se levantan
con cansancio, tienen poco ánimo, dolor crónico
difuso en las articulaciones y que responden a una analítica
normal que no detecta ninguna patología evidente de
fondo; con lo cual, son candidatos a antiinflamatorios que,
aunque momentáneamente, reducen su dolor crónico,
les debilitan y, a la larga, no les surten efecto y sí
manifiestan muchos efectos secundarios. Algunos de estos pacientes
confiesan que, en alguna ocasión, alguno de los médicos
que han visitado les han recetado cortisona que es lo único
en lo que encuentran una mejoría, pero que ésta
cede al dejar el medicamento. Por ello y a veces sin receta
reinciden en este tratamiento a pesar de ser conscientes del
peligro de una terapia continuada de este tipo.
La realidad nos sitúa ante pacientes que están
en un círculo cerrado y vicioso del que difícilmente
pueden salir sin ayuda, porque a la patología subyacente
y su manifestación se suma el desánimo que llega
muchas veces al borde de la depresión o están
incluso sumidos en ella.
La quelación consiste en una terapia (que se introduce
en el canal circulatorio venoso), muy introducida en Estados
Unidos y Alemania y que, en España, son muy pocos los
profesionales médicos que la practican y, desde luego,
a pesar que se ha constatado su utilidad tanto por los resultados
sintomáticos como por la vía diagnóstica
del Eco Doppler (ecografía interna de las venas y arterias),
no es practicada en ninguno de los centros de la Seguridad
Social española. La quelación endovenosa consiste
en el lavado arterial por medio de una sueroterapia de tres
horas de duración, en la cual se aplica un producto
quelante, denominado E.D.T.A., reconocido mundialmente y suficientemente
investigado. El EDTA atrapa ciertas sustancias que se depositan
en la sangre como los minerales pesados y el calcio y lo elimina
a través de la orina. Como cualquier quelante, el E.D.T.A.
no es selectivo, arrastra iones de metales buenos y malos.
Por ello, es preciso añadir en el preparado una serie
de elementos que sustituyan aquellos otros que el EDTA va
a arrastrar como iones de hierro, potasio o selenio, así
como una serie de aminoácidos, vitaminas y oligoelementos.
Este tratamiento complejo está integrado en la nueva
rama de la Medicina Biológica que es un nuevo enfoque
médico que tiene una visión globalista del individuo,
por encima del análisis sectorial que hacen las especialidades
médicas. Pero, la Medicina Biológica también
extiende esta visión globalista al aspecto terapéutico,
ya que se vale de distintas escuelas médicas o terapéuticas,
según la patología.
La quelación está aconsejada, en particular,
en las distintas manifestaciones de la arterioesclerosis,
como en personas que han sufrido un infarto y como coadyuvante
para que no vuelva a repetirse, en aquellos que han sufrido
una trombosis; ya que el quelante activa la circulación
cerebral y mejora el estado general, en particular incluso
estos pacientes notan mejoría de su actividad mental
y su memoria.
También está indicada en diabéticos,
ya que suele descender el porcentaje de azúcar en sangre
después del tratamiento de forma espectacular; y mejora
su visión, a veces perjudicada.
Es asimismo útil en personas con tromboflebitis obliterante
(piernas cansadas). El tratamiento les proporciona mayor agilidad,
menor cansancio y mejora su estado general.
La quelación actúa sobre la inflamación
y endurecimiento de las arterias disolviendo las placas ateromatosas
con lo que previene la trombosis, ya que aumenta el paso arterial
y venoso proporcionando una mayor elasticidad a venas y arterias.
Asimismo, fluidifica la sangre.
Su acción se nota también en el descenso,
comprobado analíticamente, del colesterol, del ácido
úrico y del azúcar.
Entonces, el arrastre que provoca el E.D.T.A. elimina muchas
de las toxinas que pueden ser las causantes del dolor articular
crónico.
Es por esta razón que el tratamiento se inicia con
tres o cuatro sesiones de sueroterapia (dos semanales), con
las que se consigue una mejora en la afluencia de los vasos
y el arrastre de muchas sustancias tóxicas, en particular
metales pesados. A partir de estas primeras sesiones de queloterapia,
se inicia la ozonoterapia y se siguen combinando ambas.
La razón de la utilización de la ozonoterapia
es muy lógica, si se relaciona el dolor crónico
articular con la posibilidad de una infección de base,
porque no olvidemos que el ozono es el más potente
antivírico, antifúngico y antimicrobiiano existente
en razón de su composición (O3) que cuenta con
una molécula de oxígeno más que el oxígeno
puro (O2).
Hay pacientes que han sido tratados con antibioticoterapia
en su dolor crónico o que han tomado éstos por
otra causa y entonces han visto disminuir su fatiga crónica
o su dolor articular. Pero que éste ha reaparecido
al cabo de un tiempo. Esta circunstancia ha dado a pensar
a los especialistas, porque saben que el efecto de los antibióticos
ante los virus es de alertagamiento de los mismos sin llegar
a destruirlos. De ahí que vean el ozono como la terapia
vital, porque es el único antivírico eficaz
con el que hoy contamos.
En cuanto a la metodología del tratamiento, se suele
iniciar la terapia de ozono a través de ozonoterapia
hemática (recordemos que se extrae sangre del paciente,
se mezcla con ozono y se le vuelve a inyectar) en dos sesiones
semanales durante los dos primeros meses después de
la primera quincena con queloterapia. A partir de entonces,
seguirán dos meses más en sesiones semanales
combinadas, una de queloterapia y otra de ozonoterapia, haciéndose
evidente la mejoría paulatinamente. |